jueves, 5 de octubre de 2017

Un estudio científico demuestra que la relación entre una persona y su perro es muy similar a la de una madre y su bebé

Todo aquel que ha convivido con un perro sabe lo fuerte que puede llegar a ser la conexión con el animal. El amor que sentimos por ellos es tan fuerte y tan profundo que puede incluso compararse con el de una madre y su hijo. Esta afirmación no es una leyenda urbana, hay estudios científicos que lo respaldan y la clave está en las hormonas. Por eso se entiende que cada vez más, se cuide a los animales de compañía como a nuestros propios hijos proporcionándoles servicios de salud y bienestar.

Estudios realizados por científicos del departamento de Ciencia Animal y Biotecnología de la Universidad Azabu, en Sagamihara, Japón, demuestran que la oxitocina, conocida popularmente como la hormona del amor, es la responsable de que la conexión que se establece entre un perro y su humano sea tan fuerte como la que se crea a nivel biológico entre padres e hijos.

Cuando una madre mira a su bebé a los ojos, los niveles de oxitocina del bebé aumentan, lo que hace que el bebé vuelva a mirar a los ojos de su madre y que esta a su vez libere más oxitocina, desencadenando una retroalimentación positiva que, según estudios, crea un fuerte vínculo emocional entre la madre y el niño, lo que contribuye a la supervivencia de la especie. 

Los investigadores del equipo japonés liderado por Takefumi Kikusui querían averiguar si ocurría lo mismo con los perros. Para ello, llevaron a cabo varios experimentos con 30 perros, 15 hembras y 15 machos, de diferentes razas y edades, y sus dueños, 24 mujeres y 6 hombres, en los que se medían los niveles de oxitocina antes y después de cada prueba de contacto visual prolongado.

Las conclusiones del estudio fueron claras: “El mismo mecanismo de conexión, basado en el aumento de la oxitocina al mirarse, que fortalece los lazos emocionales entre las madres y sus hijos, ayuda a regular también el vínculo entre los perros y sus dueños.” Esto explica también por qué los perros se han familiarizado con gestos humanos que resultan mucho más difíciles de aprender para otros animales.

Viendo los resultados de este estudio, no resulta extraño que productos como las pólizas de salud veterinarias estén en pleno crecimiento.